Volver al punto cero

“Es necesario volver al punto cero, Ku, y desde ahí crear, así nacerá un nuevo mundo una nueva civilización. “Son palabras del maestro Deshimaru que repetía frecuentemente, especialmente los últimos tiempos antes de morir.

“Debemos utilizar la energía de zazen, decía, para influenciar a los otros.”

Y así vinculaba nuestra práctica del recogimiento con la práctica de la acción. La práctica del recogimiento de zazen es la base para toda acción justa, exacta. La práctica de zazen equilibra nuestro cuerpo y nuestra mente, nos permite ir hasta el punto cero, desde donde todo es posible. Armonizar, equilibrar nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Es la condición para que nuestros pensamientos, palabras y actos se manifiesten en la exactitud, en la justeza.

Dogen dice: “Hasta que vuestro cuerpo y vuestro espíritu no estén en paz, no podréis ser verdaderamente felices.”

De esa felicidad interna JIJUYU ZANMAI nacen los pensamientos, las palabras, los actos justos. Es decir, nuestra relación con el mundo. Y es desde ahí desde donde podemos crear, nacer a una nueva realidad. Cuando nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros actos entran en la confusión, es necesario volver al punto cero, volver a Ku, volver a zazen. Desde ahí, es desde donde podremos crear una realidad nueva, un mundo nuevo, una civilización nueva.

Un monje pregunto un día a un maestro, Unmon: ¿Qué pasa cuando las hojas caen y el árbol se desnuda?

El maestro Unmon respondió: TAI RYO KUI FU, el cuerpo manifiesta el viento precioso”.

El viento precioso, es como el viento de invierno, frio y puro, sopla entre los árboles y se lleva todas las hojas, las ideas, opiniones, emociones, ataduras, problemas psicológicos, deseos, todo. ¿Qué pasa cuando todo esto cae, cuando todas las hojas se desprenden de las ramas? Poco importa lo que pasa, si el viento fresco sopla dulcemente en nuestro espíritu.

Zazen es el cuerpo en sí mismo, que manifiesta el viento precioso.

Nuestra práctica de zazen es volver al punto cero del que habla Deshimaru, es una práctica de apertura total, ante la que no podemos pensar, ni imaginar lo que aparecerá. La vida nos sorprende en cada instante. Zazen es abrirse inocentemente a esta sorpresa. Los seres humanos hacemos planes, intentamos prevenir lo que vendrá, pero en la vida siempre hay esa brecha imperceptible por donde se cuela lo que no estaba previsto, pensado, imaginado. Ante ello, debemos situarnos en el punto cero. Es desde ahí donde todo pensamiento, palabra o acto, puede surgir de una manera fresca y creativa, justa.

Las hojas caen y el árbol se desnuda, entonces el cuerpo manifiesta el viento precioso

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Fragmento de un kusen, enseñanza oral durante zazen, impartido por mi maestro Pedro Taiho Secorún

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